Recontar los cuentos: literatura infantil rompedora

Princesas que no quieren serlo, abuelas que explican qué es masturbarse a sus nietas, criaturas que no se identifican con el género que les han atribuido. ¿Qué les está pasando a los cuentos infantiles? Nuevos relatos y viejas historias reexplicadas que rompen con los roles y estereotipos, huyen de la norma que rige la sociedad heteropatriarcal mostrando realidades que van más allá de las que la cultura dominante transmite a diario.

Un momento de auge

Lot tiene una hija de seis años que se ha convertido en una experta en Frida Kahlo gracias al libro de la colección Antiprincesas que explica la vida de la artista mexicana. Cuando este cuento se convirtió en el favorito de Mariona, Lot tuvo que repensar su tendencia a explicarle “historias de princesas y finales felices”. “Este libro me ha hecho tomar conciencia de muchos aspectos que antes no tenía en cuenta a la hora de escoger cuentos para mis hijas”, explica.

Pintando como Frida Khalo

Mariona, pintado desde la cama, como lo hacia Frida Kahlo cuando empezó a pintar por su enfermedad.

La literatura infantil interviene de manera muy potente en el crecimiento y la educación de las criaturas. Es una herramienta para transmitir valores y conocimientos, explicar de manera cercana y efectiva la realidad que rodea a los niños y niñas. Por esta razón, en general librerías, editoriales, escritoras e ilustradoras han tratado este género con mucho cuidado: los cuentos se han escrito y se escriben de manera muy consciente.

Pero la perspectiva de género ¿siempre se ha tenido en cuenta? “No, ni de lejos”, afirma Irene Jaume, miembro de la cooperativa La Ciutat Invisible, con librería en el barrio de Sants de Barcelona. “Sólo hace falta mirar con qué cuentos hemos crecido las personas de mi generación (tengo 30 años). Y aún hoy el universo Disney y sus princesas siempre rescatadas por un príncipe/colonizador/caballero, así como los cuentos tradicionales totalmente llenos de estereotipos y roles sexistas son muy vigentes”, reflexiona.

Y no sólo se trata de las historias que explicamos a las criaturas, si no cómo aparecen representadas gráficamente las mujeres y las niñas: cómo les decimos, sin decírselo, qué aspecto tienen que tener para encajar en el canon de belleza, o qué tareas les corresponden como cuidadoras y madres.

Aun así, siempre hay brechas, y podemos afirmar que en la literatura infantil es así. Estamos viviendo un moment en que desde el mundo editorial se están haciendo muchos esfuerzos para cambiar y en el que hay muchas propuestas que ponen sobre la mesa temas que no se habían tratado hasta ahora, o que cuestionan los cuentos tradicionales. La periodista Nadia Fink, autora de los cuentos “Antiprincesas”, editados por la editorial argentina Chirimbote, explica que la colección ha sido un éxito en Argentina y Latinoamérica, y que ahora empiezan a distribuirse por Europa, pisando fuerte.

Las antiprincesas son Frida Kahlo, Violeta Parra o Juana Azurduy, mujeres reales con vidas que han marcado puntos de inflexión en el empoderamiento femenino, saliendo de los roles patriarcales. Una muestra de que otra manera de contar el mundo y que además rompa con la lógica androcéntrica es posible y viable. También están los Antihéroes Julio Cortázar y Eduardo Galeano – que saldrá próximamente. Nadia comenta cómo se está viendo este cambio: “hay muchas opciones que miran de plantear a la mujer desde otros lugares y revisar las cuestiones de género que se están mostrando en la literatura infantil”.

Otra manera de contar el mundo y que además rompa con la lógica androcéntrica es posible y viable

Releer y recontar obras clásicas, desmontar a las princesas y a los héroes que hasta ahora han estado los protagonistas de los cuentos, inventar personajes y nuevas historias… Hay mil maneras de hacerlo. José Luis Ponce, editor de Edicions Bellaterra, lo pone en valor. “Se está trabajando mucho en ello. Hay muchos colectivos y editoriales pequeñas que están haciendo un trabajo fantástico”. Hay varios factores que influyen en este auge, como las familias que buscan libros que se escapen de aquello que pueden encontrar en todos lados, y autoras que tienen la voluntad de subvertir el relato patriarcal de la sociedad.

Irene destaca otro: la centralidad que está adquiriendo el discurso feminista. “Cada día que pasa es más evidente que la lacra de la violencia de género o la discriminación salarial, por poner sólo dos ejemplos, son consecuencias de un sistema de opresión hacia las mujeres. No son casos aislados, todo forma parte de un sistema pensado y calculado para reservar a las mujeres el papel de sumisas y oprimidas”, expresa. Todo esto hace que sea necesaria una respuesta, y cuanto antes se le hagamos ver a las criaturas, mejor.

José Luis Ponce: “hay muchos colectivos y editoriales pequeñas que están trabajando mucho para explicar cuentos de manera crítica”

Visibilizar otras opciones, creando nuevos referentes

Bellaterra es una editorial especializada en esta tarea. Desde su fundación en el año 1973 publica obras académicas de las ciencias sociales con perspectivas críticas, y en los últimos años ha sacado una serie de cuentos y libros que pretenden explicar al público infantil que existen otras maneras de vivir fuera del marco heteronormativo y binario. Sus Me llamo Paula, Soy Jazz o Mi Princesito – incluídos en la colección de temática LGTB, coordinada por el sociólogo y educador Lucas Platero – son de las pocas lecturas donde se habla de transexualidad.

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“Últimamente estamos poniendo mucho énfasis en este espacio porque vemos que hay una laguna en este tema, ya que la sociedad no lo aborda nunca y no lo entiende”, explica José Luis. Cuenta que así como está pasando ahora como el tema trans, antes había pasado con otras cuestiones que aparentemente la sociedad había asumido y “aceptado”: la homosexualidad, por ejemplo, aún era un tabú en la década de los 60 y se necesitó mucho esfuerzo para visibilizarla y conseguir la tolerancia actual hacia este colectivo – aunque en ningún caso podemos decir que se haya erradicado la discriminación.

Otra manera de hacerlo es crear nuevos referentes, reivindicar la biografía de personas que la historia ha relegado a un segundo plano y que son claves para entender el mundo hoy. Como hace Nadia Fink con sus antiprincesas: explicando a las criaturas personajes históricos desconocidos como si fueran personas cercanas, sensibles, críticas, resistentes, transgresoras… Pero nunca sumisas y abnegadas como las princesas de los cuentos, ni invencibles y violentas como los héroes.

Irene Jaume: “Los temas que aparecen en la literatura infantil son los que también tenemos que tratar las personas adultas”

Los temas de más novedad son la transexualidad y el romper con estereotipos y roles, pero todo el resto siguen siendo clave en las publicaciones infantiles rompedoras. Mostrar que existen otros modelos de familia, abordar temas tabú como la sexualidad o la prostitución, señalar y combatir la violencia contra las mujeres, denunciar los abusos del sistema y la estigmatización de los colectivos vulnerables… “Al final no difieren tanto de los temas que también tenemos que tratar las personas adultas”, reflexiona Irene.

Transformar los cuentos para transformar la realidad

Las que impulsan este tipo de proyectos lo hacen porque se dan cuenta de la influencia que tienen las historias que explicamos a los niños y niñas durante su crecimiento. El cine, las canciones y también los cuentos están llenos de mensajes que es necesario cambiar para incluir todas aquellas personas que quedan fuera. José Luis habla de ello como una responsabilidad: “Tenemos la obligación de ir destapando cosas, de poner en circulación materiales para que la gente reflexione”. Nadia coincide: “Hemos llegado para intervenir, para ser un disparador para que estos temas se empiecen a discutir”.

Nadia Fink: “Hemos llegado para intervenir, para ser un disparador para que estos temas se empiecen a discutir”

Y se está consiguiendo. Cada vez más, las familias como Lot buscan nuevas maneras de acompañar a sus criaturas en su descubrimiento del entorno, ampliando el prisma de posibilidades. “La responsabilidad como padre es la de hacerse muchas preguntas”, explica. Y los cuentos pueden ser una buena manera de buscar el camino hacia esas respuestas, o como mínimo de promover que niños y niñas también se hagan esas preguntas. Hacer el camino juntas. Tal y como manifiesta Irene “hace falta entender a las criaturas como sujetos activos y no como una especie de objetos donde introducir la información que nos conviene”.

Estos cuentos tienen pues, un elemento básico: fomentar el espíritu crítico, ese que guiará la búsqueda de respuestas. “Cuestionan la realidad, muestran modelos que están invisibilizados en la mayoría de esferas de la vida, rompen con prejuicios y aportan matices muy interesantes para trabajar y compartir con las más pequeñas”, y por eso La Ciutat Invisible los consideran tan necesarios. Desde Bellaterra, José Luis también lo ve así: “El libro es una herramienta para cambiar la sociedad, o como mínimo para poner en duda todo aquello que tenemos como ‘válido’”.

Aun así…

Aunque el auge de la literatura infantil que rompe con el modelo hegemónico, este modelo persiste y también afecta a los circuitos donde se comercializan los cuentos. “Es muy difícil encontrar nuestros libros en las librerías, bibliotecas, escuelas”, comenta José Luis. “Sólo se venden en librerías específicas, que son más bien proyectos culturales que no dejan de estar al margen”.

Iniciativas como La Caníbal, Cómplices, Espai Contrabandos o La Ciutat Invisible, desde donde Irene coincide en que la gente se acerca buscando un tipo de textos “que escapen de aquello que pueden encontrar en todos lados” y vinculados a la filosofía de la librería. Así, podemos decir que el acceso a estos cuentos está de momento limitado y sólo – o sobre todo – aquellas personas que conocen y son afines al tipo de temas que se pueden encontrar en librerías no masivas y que lo busca conscientemente, sabe dónde encontrarlos.

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